Los certificados de eficiencia energética: de qué depende tener una A o una G (parte 2)

Ya conocemos del anterior articulo unas primeras pautas para conocer de qué depende nuestro Certificado Energético, ahora vamos a seguir indagando con respecto al significado de nuestra calificación energética y de qué depende la misma.

Cuando hablamos de certificados energéticos con calificaciones altas en un inmueble, nos referimos a las letras A, B y C, las calificaciones medias se encontrarían entre la D y la E y, finalmente, las más bajas serían F y G, recordemos que siempre comparamos para inmuebles de la misma zona climática.

Normalmente, la mayoría de las viviendas en España tienen certificados energéticos medio-bajos (Letras E y F). La razón es que, teniendo en cuenta las demandas y las emisiones, la generalidad de las construcciones en nuestro país no cumple con unos requisitos óptimos para estar próximos a la autosuficiencia y, en consecuencia, produzcan una cantidad de contaminación prácticamente nula (objetivos europeos para el año 2020).

A continuación os detallamos los principales rasgos distintivos que tenemos en los certificados energéticos que van desde la letra A a la letra G:

 

  • Certificado Energético Calificación A –> Viviendas de consumo energético casi nulo, toda la energía que consumen procede de fuentes renovables, el objetivo es que se comiencen a construir a partir de 2020.

 

  • Certificado Energético Calificación B –> Edificios Inteligentes, diseño eficiente en orientaciones y dimensionado de ventanas, integración y uso de energías renovables. En base a estos parámetros se intentan disminuir las demandas energéticas del inmueble.

 

  • Certificado Energético Calificación C –> Edificios modernos con aporte de energías renovables, afecta de forma importante su orientación, una mala orientación baja tu certificación energética a la siguiente letra.

 

  • Certificado Energético Calificación D –> Los anteriores con mala orientación, y casi cualquier edificación moderna de buenas calidades y con buenos aislamientos, sin climatización eléctrica.

 

  • Certificado Energético Calificación E –> Casi cualquier vivienda de las construidas en España pero con climatización eléctrica (calefacción principalmente) con calidades normales y no mala orientación.

 

  • Certificado Energético Calificación F –> Mismo paquete que la calificación anterior pero con peores niveles de calidades u orientaciones.

 

  • Certificado Energético Calificación G –> Radiadores eléctricos, casas con mala orientación, áticos con cubiertas mal aisladas, o bajos en contacto con suelo, calidades generalmente bajas.

 

En base a todo lo expuesto anteriormente no es correcto que nuestra casa apruebe o suspenda, se trata de obtener un baremo que aúna las características climáticas, constructivas y de las instalaciones de las viviendas que pretendemos vender, alquilar o comprar, con el fin de poder evaluar el mayor o menor coste en energía que implica la adquisición o alquiler del inmueble en base a su certificación energética.

Todo ello forma parte de un proyecto que debió comenzar a aplicarse en 2007, pero que se ha convertido en un proyecto de futuro en el que el objetivo principal es el de residir en un entorno más saludable, hacer un uso más responsable de los recursos disponibles y proporcionar un ahorro a medio-largo plazo en las facturas que pagamos a las compañías eléctricas.

Es por ello que los Certificados de Eficiencia Energética elaborados por técnicos profesionales como los de Alromar, incorporan una serie de recomendaciones que contribuirán a ahorrar y vivir con unas mejores condiciones de habitabilidad y protegiendo el medioambiente.

Los certificados de eficiencia energética: de qué depende tener una A o una G (parte 1)

La certificación de eficiencia energética es un tema de máxima actualidad, pero, a pesar de ello, aún suscita demasiadas dudas.

Esto es de esperar debido a la complejidad de los diferentes cálculos necesarios para la obtención del certificado energético o calificación energética (A, B, C, D, E, F o G). Lo primero que hemos de decir es que, a pesar de que se utilice el término ‘calificación’, esto no supone un suspenso o un aprobado al uso. Es, simplemente, la valoración de la vivienda en función de su eficiencia energética, es decir, las necesidades térmicas tanto para calentarse como para enfriarse y las emisiones de CO2 que genera para cubrir estas necesidades térmicas.

Todas estas directrices vienen marcadas por el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético) organismo dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio a través de su publicación Escala de calificación energética para edificios existentes.

En ellas, se describen los factores influyentes para la obtención de la calificación en nuestro certificado energético.

Un dato muy importante a considerar es que, para la obtención de la calificación, el IDAE ha optado por hacer una escala comparativa dentro de la misma zona climática (según el Código Técnico de Edificación) y por tipologías de viviendas (viviendas en bloques o viviendas unifamiliares). Esto significa que la obtención de la calificación energética de una vivienda en Santander no se debe comparar con la obtenida en Huelva, pues lo que se pretende es tener escalas comparativas en las mismas zonas climáticas, por tanto la casa de Santander puede que emita más CO2 a la atmosfera pero tenga mejor calificación que la de Huelva que emite menos CO2.

Por otro lado los factores que otorgan una u otra calificación energética están comprendidos en dos grandes grupos: demandas y emisiones.

Los valores que generan las demandas vienen dados por el tipo de construcción y el sistema constructivo, la superficie, la calidad de los materiales (aislantes principalmente), la orientación y la situación geográfica del inmueble entre otros. Ahora bien, estas demandas influyen directamente, no solo en el primer resultado numérico necesario para la obtención de la letra final, sino también en la cantidad de las emisiones de CO2.

En este sentido, que el CO2 se emita en mayor o menor grado también depende de los tipos de instalaciones de calefacción, refrigeración y agua caliente, dependiendo por supuesto del tipo de combustible que empleen, siendo las instalaciones que utilizan energías renovables las que tienen mayor eficiencia y mejoran la letras de nuestro certificado energético, pues producen una cantidad CO2 prácticamente nula.

Así pues en base a lo anteriormente descrito tendremos una calificación energética mejor (A, B, C), intermedia (D, E) o baja (F o G)