¿Por qué es importante un Certificado Energético bien hecho?

La principal razón que nos impulsa a escribir este artículo es la motivación que hay por parte de los propietarios de realizar el certificado energético, y el completo desconocimiento de su función y propósito.

Según el Real Decreto 235/2013 que traspone la Directiva 2010/31/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de mayo de 2010, la certificación energética ha de servir al futuro comprador o inquilino de un inmueble como un elemento más a la hora de adquirirlo, pudiendo comparar las distintas calificaciones de los que visite. Para eso, el propietario debe disponer del certificado energético cuando oferta el inmueble en el mercado.

En el tiempo que lleva en vigor, la demanda de solicitudes de certificaciones energéticas es muy baja, y casi exclusivamente se solicita a la hora de realizar las operaciones de compraventa o alquiler, no en el momento en el que se decide alquilar o vender el inmueble.

Además, el demandante de los certificados energéticos, bien sea un particular, inmobiliaria o administración pública, rara vez puede distinguir, si no dispone de los conocimientos técnicos necesarios, entre un certificado energético bien hecho (aquel que cumple con la normativa), de otro que se la salta sin ningún tipo de miramiento. El control por parte del cliente es muy difícil en este momento, a no ser, como ya hemos dicho, que disponga de las nociones técnicas pertinentes.

Esto, unido a la preocupante tendencia a tirar los precios del servicio, ha llevado en muchísimas ocasiones a empresas o técnicos a realizar el certificado energético sin una inspección del inmueble, mediante una encuesta telefónica o incluso con un formulario por correo electrónico, propiciando la proliferación de certificados energéticos mal realizados que no cumplen su función, ni informan debidamente del estado del inmueble. Buscando solamente cubrir una exigencia, o una calificación superior para darle un valor extra a la vivienda sin importar que la información no sea veraz.

No debemos olvidar que la certificación de viviendas debe ayudar a cumplir los objetivos europeos de reducción de consumo energético en 2020, siendo éste y la reducción de las emisiones de CO2 al medio ambiente, el objetivo final que persigue la certificación energética.

Este control tiene que realizarse en una doble dirección. Por un lado a los propietarios para que soliciten y lleven a cabo la certificación energética del inmueble en el momento adecuado y, por otro, a los técnicos, para que lo efectúen con el mayor rigor posible, evitando así cualquier tipo de “picaresca”.

También sería importante que las administraciones pusieran en marcha una campaña para sensibilizar a la ciudadanía en su conjunto de la importancia de cumplir esta normativa, trasmitiendo que el certificado energético no es un simple papel, sino que tiene que ser útil para reducir el consumo energético y las emisiones de CO2 al medio ambiente. Solo así podremos disminuir nuestra dependencia de los países productores de petróleo y contribuir de forma eficaz al Desarrollo Sostenible.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*